Libros estancados en mi mesita de luz.
(2) "Obra poética" - Antonio Machado.
(3) "Las estrellas" - Francisco Luis Bernárdez.
(4) "Estadia en el purgatorio" - Thomas Keneally.
(5) "Lestat, el vampiro" - Anne Rice.
(6) "Mis memorias" - Silvina Bullrich.
(7) "El asesinato de García Lorca" - Ian Gibson.
(8) "Milla Lonco" - Rodolfo Otero.
(9) "El extraño caso del Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde" - Robert Louis Stevenson.
(10) "La dama del alba" - Alejandro Casona.
(11) "La naranja mecánica" - Anthony Burgess.
(12) "Hamlet" - William Shakespare.
(2) "Lo imaginario" - Jean Paul Sartre.
Ángeles
No hay cama que pueda ser comparada con la mía. La que me había tocado aquella semana no era para nada cómoda; forrada con un plástico molesto, hacía parecer que alguien creía que iba a hacerme pis encima, o algo por el estilo. No tenían confianza en lo que nosotros éramos.
Recuerdo que lo primero que vi al abrir los ojos fue la pared golpeando mi nariz, mientras que a mis oidos llegaba el ensordecedor sonido proviniente de la cama siguiente. Me di vuelta y al ver aquello abrí los ojos como nunca lo había hecho. No lograba hacer otra cosa; estaba inerte.
-Ángeles -le grité, pero ella sólo lograba mirarme aún más espantada de lo que yo estaba en aquel instante.
En mi propia desesperación, noté que algo corría por mis labios. Saboreé con mi lengua el sabor a sangre. Creo que no era el mejor momento para la excitación, pero la sangre causaba algo irremediable en mí.
No hice tanto caso a la sangre, y bajé de la cama. Quise acercarme a Ángeles, pero el temor me lo impidió. Recordé lo que había dicho el día anterior. "Llevo días, días sin escuchar nada". Me atemorizó pensar que cualquier cosa que hiciera yo podría despertar algún ser dentro de ella. Temí por ella... por mí... por Ludmila... por la psiquiatra desquiciada... por todos.
La puerta. Observé como el picaporte giraba. Luego entró una enfermera que dijo: "Ángeles, tranquila, tranquila". La miró de reojo, le tocó la frente y llamó rápido a la otra enferma. Ésta trajo un vaso de agua y una píldora. Entre las dos la sujetaron e hicieron que se la tomara. Respirando más tranquila, Ángeles se tranquilizó y dejó de hacer todos aquellos sonidos extraños, que tanto lograban espantarme.
Y finalmente vi el piso ensangrentado. Aquélla era la tercera vez que me sangraba la nariz desde que estaba allí.
"Ro, flasheemos un poco". dice (3:32):
¿En serio creés que soy mala?
[b]-[c=58][i][u]Una Sadoréxicα[/c][/u] adolesceηte[/i][/b]● dice (3:32):
si, tomi
perdon
[b]-[c=58][i][u]Una Sadoréxicα[/c][/u] adolesceηte[/i][/b]● dice (3:33):
pero si creo que sos mala
no mala
en el sentido
de mala persona
sino
el en el sentido
de
me gusta ver sufrir a la gente
"Ro, flasheemos un poco". dice (3:33):
No me gusta ver sufrir a la gente.
Me causa algo muy lindo hacer sufrir a la gente.
"Ro, flasheemos un poco". dice (3:34):
Es raro.
Así soy feliz.
Es lo único que me da felicidad.
Sos un enfermo, Jonathan. dice (5:00):
Yo sólo quería intercambiarte "Déjame entrar" por una foto tuya como creyente de Dios. Quería que me la dieras para la eternidad
Sos un enfermo, Jonathan. dice (5:01):
Nada que ver.
Si yo quisiera algo genético con vos, te digo: "Joni, quiero un hijo"
[b]-[c=58][i][u]Una Sadoréxicα[/c][/u] adolesceηte[/i][/b]● dice (5:01):
JAJAJJAJAJAJAAJJAAJAJ
POR EL AMOR DE DIOS!
LO VOLVISTE A HACER xD
-¿Alguna vez viste algo?
-¿Algo?
-¿Tuviste alucinaciones?
-No.
-¿Algo fuera de lo normal?
-A veces escuchaba cosas.
-¿Qué cosas?
-Voces.
-¿Y qué te decían?
-Sólo mencionaban mis deseos.
-Como por ejemplo...
-"Mata a mamá".
Íbamos caminando hacia la parada con María, cuando a lo lejos vi venir mi colectivo.
-Viene mi colectivo, boluda.
Le di un beso rápido y empecé a correr.
-Chau, María. Nos vemos algún día.
Corri media cuadra para ver que decía "Morón" y no "R.4". Sentí un poco de bronca, en parte porque me quitó el último tiempo que tenía con María. Y más bronca sentí cuando vi a Nahuel riéndose a lo lejos. Me miró y sonrió, y eso me calmó y me frenó, por lo cual no fui a darle un golpe en la cabeza.
-Sos una boluda.
-Ya sé. Pero no es mi culpa si los colectivos son iguales en apariencia y no en cartel.
-Tengo que cruzar.
-Esperá. ¿Vas el sábado?
-Sí. Obvio.
-Entonces nos vemos el sábado.
Le di otro beso y vi como cruzaba la calle. Yo seguí mi camino hasta la parada.
Profesora de Historia: Esta mina me parece lo más mala onda que hay.
Florencia: Lo que pasa es que usted no la entiende.
Profesora de Historia: ¿Y vos la entendés?
Florencia: El narcisismo es un antifaz. Todo narcisista plasma su odio propio en los demás y toma el amor que debería sentir hacia el resto para fingir sentirlo por sí mismo.
Jorge: Te quisiste suicidar, ¿no?
Florencia: ¿Por qué lo preguntás?
Jorge: Por las marcas.
(Entra Eduardo)
Eduardo: Jorge, ¿podés venir?
Jorge: ¿No me vas a contestar?
Florencia: Después te cuento.
(Salen Jorge y Eduardo)
Un nuevo diario, un nuevo comienzo.
Escribí algunas cosas sobre mis compañeros (y pseudo amigos) de la escuela. En cada hoja puse un título diferente:
"Iván" ("Hoy es un día en el que me pregunto: "¿Qué le viste a un ser tan insulso como éste?"...")
"Llegó la fiesta" ("Finalmente Milagros entregó las invitaciones...")
"Cielo y Yamil: la pareja estúpida" ("En esta vida he sentido asco por muchas cosas; y aunque lo más típico es la comida...")
"Rocío y Milagros: dos presas difíciles" ("Yamil se convierte en Jim Carrey...")
"El milagro del coqueteo" ("Yamil disfrutaba con observar...")
"Yamil y yo" ("Yamil es un chico muy sútil, un conquistador rápido con técnicas poco rebuscadas. Él lograba conquistarme día a día, cada vez un poco más...")
"Fantasma del recuerdo"